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PHVA

Pienso que las empresas deberían tener una política establecida para personas mayores de sesenta años que ocupen puestos gerenciales o profesionales, y que deberían de dejar gradualmente responsabilidades directivas importantes.

Lo sensato, en el caso de cualquiera, no sólo del ejecutivo, es no tomar decisiones si no voy a estar ahí para ayudar a mi empresa a salir de apuros cuando esas decisiones causen problemas unos años más tarde, como generalmente sucede.

El ejecutivo más viejo debe pasar a un puesto en el que las funciones no sean las del jefe. Así él o ella se especializa y se centra en una sola contribución importante, aconsejar, enseñar, fijar estándares o resolver conflictos, más que trabajar como gerente.

Los japoneses tienen consejeros, que trabajan eficazmente, a veces hasta pasados los ochenta años.

The Economist publica esta foto, que me hace reflexionar mucho:

kramerLa historia avanza en espiral, uno regresa a la posición precedente, pero a un nivel más alto, y por una senda semejante a la del sacacorchos.

Estamos de nuevo entrando en una era en la que lo importante estará en el espíritu empresarial. Sin embargo, no será la actitud empresarial de hace un siglo, o sea, la habilidad de un solo hombre para organizar un negocio que él mismo pueda manejar, controlar y abarcar. Será más bien la habilidad de crear y dirigir una organización para lo nuevo.

La historia se mueve en espiral, uno vuelve a la posición precedente, o al problema precedente, pero a un nivel más alto, y por una senda que parece la del sacacorchos. En lo empresarial esta senda nos lleva desde el nivel más bajo, ese del empresario solo, al gerente, y ahora otra vez atrás, aunque ascendiendo, a lo empresarial.

El hombre de negocios tendrá que adquirir una serie de nuevas habilidades, todas empresariales por naturaleza, pero todas ellas para ejercerlas en una organización gerencial y a través de esta.

Fuente: Peter F. Drucker.

Imagen: Tractor Kramer, similar al que me dejaban para arar en mi época joven, cuando desconocía  las “bondades” del control de gestión y la cultura empresarial.

cienpesetasOrtega y Gasset titula uno de sus artículos escritos en el diario Sol en 1929: LA EPOCA DEL “SEÑORITO SATISFECHO”.

Decía en aquellos años: “…La historia europea parece, por primera vez, entregada a la decisión del hombre vulgar como tal. O dicho en voz activa: El hombre vulgar antes dirigido, ha resuelto gobernar el mundo.

Si atendiendo a los efectos de la vida pública se estudia la estructura psicológica de este nuevo tipo de hombre masa, se encuentra lo siguiente:

  1. Una impresión nativa y radical de que la vida es fácil, sobrada, sin limitaciones trágicas; por tanto cada individuo medio se encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que,
  2. Le invita a afirmarse a sí mismo tal cual és, a dar por bueno y completo su haber moral e intelectual. Este contentamiento consigo le lleva a cerrarse para toda la instancia exterior, a no escuchar, a no poner en tela de juicio sus opiniones y no contar con los demás. Su sensación íntima de dominio le incita constantemente a ejercer predominio. Actuará, pues, como si solo él y sus congéneres existieran en el mundo; por tanto
  3. Intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión, sin miramientos, contemplaciones, trámites ni reservas…”

Un siglo después ¿qué diría el autor de artículo viendo los actuales comportamientos?

RebelionMasasOrtega y Gasset en su libro La Rebelión de las Masas hace una serie de previsiones que se empezaron a publicar en 1927 en un diario.

Resulta impactante como leído hoy no ha perdido la fuerza de actualidad, donde sus reflexiones rigen vivas casi un siglo después.

He escogido su conceptuación sobre el hombre masa, si leemos a fondo algunos parágrafos como los siguientes, podemos entender por qué suceden algunas cosas, cuando en lugar de preguntar al individuo preguntamos a la masa, es decir el individuo absorbido por la masa.

Leemos en el libro: “…Esto nos lleva a apuntar en el diagrama psicológico del hombre-masa actual dos primeros rasgos: la libre expansión de sus deseos vitales, por tanto de su persona, y la gran ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la facilidad de su existencia. Uno y otro rasgo componen la conocida psicología del niño mimado. Mimar no es limitar los deseos, dar la impresión a un ser que todo le está permitido y a nada está obligado. La criatura sometida a este régimen no tiene la experiencia de sus propios confines. A fuerza de evitarle toda presión en derredor, todo choque , con otros seres, llega creer efectivamente que solo él existe, y se acostumbra a no contar con los demás, sobre todo a no contar con nadie superior a él. Al hombre medio de otras épocas le enseñaba cotidianamente su mundo esta elemental sabiduría, porque era un mundo tan toscamente organizado, que las catástrofes eran frecuentes y no había en el nada seguro, abundante ni estable. Pero las nuevas masas se encuentran con un paisaje lleno de posibilidades, y además seguro, y todo ello presto, a su disposición, sin depender de su previo esfuerzo. A estas masa no les preocupa más que su bienestar y al mismo tiempo son insolidarias con las causas de ese bienestar. Como no ven en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos, que solo con grandes esfuerzos y cautelas se pude sostener, creen que su papel se reduce a exigirlas perentoriamente, cual si fuesen derechos nativos.

Os invito a extrapolar este extracto a cualquier entorno, ya sea empresa, política, sociedad, nuestro municipio, nuestros grupos sociales….

TorreCiudad

Hemos superado el primer trimestre de este año, el Q1.

Pensando en la empresa, creo que la tendencia de los resultados del primer Q1, marcan el grado de cumplimiento del presupuesto y objetivos del total año. Si has cumplido el presupuesto del Q1, tienes muchas posibilidades de lograr el objetivo del año.

Pensando en la persona, llegamos a la conclusión de que el ser humano necesita una cuota mínima de esfuerzo, e incluso de sufrimiento, para mantener su salud mental.

Puede ser que seamos masoquistas, pero el tamaño del ser humano lo dan las dificultades a las que se enfrenta día a día.

Todo esto nos lleva a pensar que, hasta cierto punto, el estrés es positivo, ya que mantiene en buen funcionamiento nuestros engranajes corporales y mentales. Y nos obliga a dar lo mejor de nosotros.

Por lo tanto, la próxima vez que nos encontremos ante un lío gigantesco, considéremelos una oportunidad. Seríamos mucho menos sin ese reto.

Como dice un proverbio chino: “Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución”.

CRISIS ¿QUÉ CRISIS?

CrisisLlegamos al final del año y es buen momento para algunas conclusiones de estos últimos tiempos:

Quien diga que la vida es fácil no conoce a fondo la naturaleza del ser humano. Gastamos gran parte de nuestra vida deshaciendo entuertos y, cuando un problema termina, tras un breve periodo de pausa, llega otro peor que nos sume nuevamente en un periodo de tensión.

Sin embargo. Lo que si depende de nosotros es la utilidad que le damos a los problemas. Cuando algo no funciona, todos nuestros sentidos se ponen a trabajar para dar con la solución. Ante toda situación de crisis:

  • Potenciamos nuestra capacidad de concentración.
  • Incrementamos nuestro rendimiento.
  • Nos mostramos más abiertos a colaborar con los demás.
  • Estimulamos nuestra actividad.
  • Nos olvidamos de nosotros mismos para concentrarnos en lo que nos ocupa.
  • Gestionamos mejor el tiempo disponible.
  • Esto explica por qué cuando la situación se pone realmente difícil llega la solución milagrosa.

El ser humano es depredador y necesita ir en pos de objetivos.

Cada crisis es una oportunidad de engrasar las herramientas personales y subir el listón de lo que somos capaces de hacer.