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Principio de política macroeconómica de John Taylor, profesor en Stanford quien en 1993 escribió el artículo, Discretion versus Policy Rules in Practice, en el que propone una fórmula simple como orientadora de la política monetaria de los bancos centrales, por el tipo de interés a corto plazo.

Según Taylor, si los bancos centrales siguen esta fórmula lograrán alcanzar sus objetivos, es decir, tener una tasa de inflación controlada en el 2%, así como un crecimiento económico y un alto nivel de empleo a largo plazo.

Para ello, Taylor propone la siguiente fórmula:

Formula

En donde:

  • r, es el tipo de interés de propuesta por Taylor.
  • p, es la tasa de inflación media de los últimos cuatro trimestres (medida por el deflactor del PIB – nominal/real).
  • y, es la desviación del PIB en relación a su potencial.
  • (p-2), es la desviación de la inflación en relación con el objetivo del 2%.

Este modelo sugiere un tipo interés superior cuando la inflación está por encima de su objetivo o cuando la economía se sitúa por encima del punto de pleno empleo, y o un tipo de interés inferior en las situaciones contrarias. También sugiere que se debe aumentar el tipo de interés un poco más que el aumento de la inflación, de lo contrario no será posible reponer la inflación en el objetivo.

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actionplan2Estas frases, de Eduardo Galeano, estoy seguro, recogerán algunos de los hechos de este año. Sirvan de energía renovada para el nuevo año:

“La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”.

-“Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, porque cada día tiene una historia y nosotros somos las historias que vivimos…”.

-“La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo y no significa nada. Entonces desconfío mucho de la etiqueta política”.

-“Me desprendo del abrazo, salgo a la calle. En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna. La luna tiene dos noches de edad. Yo, una”.

-“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta”.

-“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

-“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, ni socializan los medios de producción y de cambio… Pero quizá desencadenen la alegría de hacer y la traduzcan en actos”.

-“El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua”.

-“Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado”.

-“De cada día nace una historia porque estamos hechos de átomos, estamos hechos de historias”.

-”Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué”.

-”Sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando”.

-“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana”.

-“Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme”.

-“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

-“Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo”

PHVA

Pienso que las empresas deberían tener una política establecida para personas mayores de sesenta años que ocupen puestos gerenciales o profesionales, y que deberían de dejar gradualmente responsabilidades directivas importantes.

Lo sensato, en el caso de cualquiera, no sólo del ejecutivo, es no tomar decisiones si no voy a estar ahí para ayudar a mi empresa a salir de apuros cuando esas decisiones causen problemas unos años más tarde, como generalmente sucede.

El ejecutivo más viejo debe pasar a un puesto en el que las funciones no sean las del jefe. Así él o ella se especializa y se centra en una sola contribución importante, aconsejar, enseñar, fijar estándares o resolver conflictos, más que trabajar como gerente.

Los japoneses tienen consejeros, que trabajan eficazmente, a veces hasta pasados los ochenta años.

The Economist publica esta foto, que me hace reflexionar mucho:

kramerLa historia avanza en espiral, uno regresa a la posición precedente, pero a un nivel más alto, y por una senda semejante a la del sacacorchos.

Estamos de nuevo entrando en una era en la que lo importante estará en el espíritu empresarial. Sin embargo, no será la actitud empresarial de hace un siglo, o sea, la habilidad de un solo hombre para organizar un negocio que él mismo pueda manejar, controlar y abarcar. Será más bien la habilidad de crear y dirigir una organización para lo nuevo.

La historia se mueve en espiral, uno vuelve a la posición precedente, o al problema precedente, pero a un nivel más alto, y por una senda que parece la del sacacorchos. En lo empresarial esta senda nos lleva desde el nivel más bajo, ese del empresario solo, al gerente, y ahora otra vez atrás, aunque ascendiendo, a lo empresarial.

El hombre de negocios tendrá que adquirir una serie de nuevas habilidades, todas empresariales por naturaleza, pero todas ellas para ejercerlas en una organización gerencial y a través de esta.

Fuente: Peter F. Drucker.

Imagen: Tractor Kramer, similar al que me dejaban para arar en mi época joven, cuando desconocía  las “bondades” del control de gestión y la cultura empresarial.

cienpesetasOrtega y Gasset titula uno de sus artículos escritos en el diario Sol en 1929: LA EPOCA DEL “SEÑORITO SATISFECHO”.

Decía en aquellos años: “…La historia europea parece, por primera vez, entregada a la decisión del hombre vulgar como tal. O dicho en voz activa: El hombre vulgar antes dirigido, ha resuelto gobernar el mundo.

Si atendiendo a los efectos de la vida pública se estudia la estructura psicológica de este nuevo tipo de hombre masa, se encuentra lo siguiente:

  1. Una impresión nativa y radical de que la vida es fácil, sobrada, sin limitaciones trágicas; por tanto cada individuo medio se encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que,
  2. Le invita a afirmarse a sí mismo tal cual és, a dar por bueno y completo su haber moral e intelectual. Este contentamiento consigo le lleva a cerrarse para toda la instancia exterior, a no escuchar, a no poner en tela de juicio sus opiniones y no contar con los demás. Su sensación íntima de dominio le incita constantemente a ejercer predominio. Actuará, pues, como si solo él y sus congéneres existieran en el mundo; por tanto
  3. Intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión, sin miramientos, contemplaciones, trámites ni reservas…”

Un siglo después ¿qué diría el autor de artículo viendo los actuales comportamientos?

RebelionMasasOrtega y Gasset en su libro La Rebelión de las Masas hace una serie de previsiones que se empezaron a publicar en 1927 en un diario.

Resulta impactante como leído hoy no ha perdido la fuerza de actualidad, donde sus reflexiones rigen vivas casi un siglo después.

He escogido su conceptuación sobre el hombre masa, si leemos a fondo algunos parágrafos como los siguientes, podemos entender por qué suceden algunas cosas, cuando en lugar de preguntar al individuo preguntamos a la masa, es decir el individuo absorbido por la masa.

Leemos en el libro: “…Esto nos lleva a apuntar en el diagrama psicológico del hombre-masa actual dos primeros rasgos: la libre expansión de sus deseos vitales, por tanto de su persona, y la gran ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la facilidad de su existencia. Uno y otro rasgo componen la conocida psicología del niño mimado. Mimar no es limitar los deseos, dar la impresión a un ser que todo le está permitido y a nada está obligado. La criatura sometida a este régimen no tiene la experiencia de sus propios confines. A fuerza de evitarle toda presión en derredor, todo choque , con otros seres, llega creer efectivamente que solo él existe, y se acostumbra a no contar con los demás, sobre todo a no contar con nadie superior a él. Al hombre medio de otras épocas le enseñaba cotidianamente su mundo esta elemental sabiduría, porque era un mundo tan toscamente organizado, que las catástrofes eran frecuentes y no había en el nada seguro, abundante ni estable. Pero las nuevas masas se encuentran con un paisaje lleno de posibilidades, y además seguro, y todo ello presto, a su disposición, sin depender de su previo esfuerzo. A estas masa no les preocupa más que su bienestar y al mismo tiempo son insolidarias con las causas de ese bienestar. Como no ven en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos, que solo con grandes esfuerzos y cautelas se pude sostener, creen que su papel se reduce a exigirlas perentoriamente, cual si fuesen derechos nativos.

Os invito a extrapolar este extracto a cualquier entorno, ya sea empresa, política, sociedad, nuestro municipio, nuestros grupos sociales….